Mi
familia me criaba en el fe católico. Fui
a la iglesia casi cada domingo con mi madre católica, padre judío y hermano
pequeño, y las fiestas religiosas con la familia extendida. Mi hermano y yo
recibimos el bautismo, comunión primero, y confirmación en las edades
apropiadas. Después de la terminación de la educación religiosa, paramos
asistiendo la misa excepto por Navidad y Pascual. Religión se hizo obsoleta,
sin objeto en las vidas de las personas en mi familia. Y esto es cuando comencé
a ir a la iglesia sola, a las misas cada domingo y para enseñar las lecciones
religiosas a los jóvenes de mi fe. Pero en todos de estos años de mi
crecimiento en la fe católica, nunca hablábamos en la religión dentro de la
casa. Estaba como la fruta prohibida del árbol del conocimiento del bien y del
mal: nunca a ser tocado.
En
contrario, algunas de mis primeras palabras con mi familia en España eran de
religión y de cuales somos. Al tiempo, a mi me parecía un poquito raro para
hablar de un asunto tan personal como el Dios que adoro, pero lo descarté
porque viviríamos juntos pronto. Cuando llegué a España, la vida religiosa de mi
familia española parecía muy similar a la de mi familia en EE.UU cuando mi
hermano y yo estábamos estudiando en la iglesia. Pero, esta situación cambió con
el inicio del drama con la papa y el cónclave para elegir una papa nueva durante
la vida de Benedicto XVI (algo casi sin precedente en la historia de la iglesia
católica). De la noche a la mañana, el valor de la religión en conversación se
convirtió en algo que se iba fuera de estilo. Cada cena estaba comido debajo de
las conversaciones sobre el cónclave y finalmente el resultado de Papa
Francisco. Personas españoles de repente desarrollaron un interés en mi punto
de vista sobre religión, de amigos a nos portero. Podía oír las conversaciones en
bares o restaurantes sobre los eventos de la iglesia católica. El mundo español
alrededor de mí se ha convertido en algo que nunca había sido antes en EE.UU:
fuerte con religión.
~Cassandra Smith

Mi familia aquí también es católica y muy religiosa y hablamos del tema a menudo. Aunque no soy católica disfruté de ver el proceso de escoger el nuevo papa con mi familia. Recuerdo que entré en la puerta de casa después de clase y mi señora estaba gritando “¡tenemos papa! ¡Tenemos papa! ¡Acaba de salir el humo blanco!” Después de eso esperé con ellos enfrente de la televisión esperando ver quien fue escogido y entonces todo de su vida.
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